Descárgate el boletín El clima emocional - Clima
Una organización es un ecosistema en el cual sus elementos están interrelacionados de tal forma que comparten territorios, recursos, energía, y crean determinadas formas de vincularse. De forma parecida a una red neural, un impulso emitido en una de sus partes afecta al “todo”. En las organizaciones humanas: familia, escuela, hospitales, empresas es esencial aplicar el Principio de Responsabilidad por el cual todos quienes forman parte de las mismas son co-responsables del clima emocional que goza o padece el mismo
EL CLIMA EMOCIONAL Es el resultado de como estamos gestionando nuestros recursos afectivos, nuestros espacios, nuestra energía y de la calidad de nuestros vínculos. En función de nuestro analfabetismo o de nuestra competencia emocional vamos a emanar equilibrio, serenidad, amor, comprensión, gratitud, alegría o bien miedo, irritabilidad, frustración, rencor, resentimiento... gamas afectivas bien diferentes que a su vez van a promover un clima emocional que favorezca la vida o que mueva a su destrucción.
La convivencia es un edificio en construcción el éxito del cual dependerá de nuestro trabajo, esfuerzo, capacidad de negociación, sensibilidad, respeto y confianza pero, sobretodo, de la capacidad de amar y de compartir de forma generosa. Convivir suele ser más fácil en momentos favorables y de alegría puesto que compartir las cosas buenas es más sencillo que enfrentarse al conflicto y a las situaciones dolorosas o críticas La convivencia emocionalmente ecológica requiere que seamos capaces de autogestionar nuestras emociones sin contaminar a la persona que vive con nosotros. Hay muchos contaminantes que pueden dañar el clima emocional de convivencia: la queja constante, el mal humor, el victimismo, la crítica destructiva, los juicios de valor, la mezquindad, los celos, la envidia, el rencor, el resentimiento y el exceso de control del otro.
La mujer de Nasrudin empezó a decir cosas muy feas sobre él. Estaba muy enojada y se comportaba de forma grosera y agresiva, gritando cada vez más. Nasrudin estaba sentado en silencio escuchándola. De repente, la mujer se giró hacia él y le dijo:
El chico observó maravillado el ejemplo de la madre entendiendo que, sólo con abertura y libertad, se puede mantener una amistad, y que el hecho de intentar retenerla o encerrarla, significaba perderla.
- ¿Así que otra vez estás discutiendo conmigo? Nasrudin le respondió:
-¡Pero si yo no he dicho ni una sola palabra!
-Su mujer le dijo:
- Ya lo sé. ¡Pero estás escuchando muy agresivamente!
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